lunes, 16 de enero de 2017

Hi Phill

Hola soy Phil de Cuenca soy un ingeniero aeroespacial en paro y me he visto forzado a participar de esto por el dinero qué ofrecen por presentarse voluntario al experimento este.
No sé adónde pararé, no sé qué mundo veré, ni siquiera sé dónde estoy ahora.
Ains... añoro mi smartphone y a miMaria

sábado, 14 de enero de 2017

El viaje de Bruno!!

Soy Bruno Mascarell, soy de Barcelona y... ésta es mi historia. Tengo 34 años y me considero una persona alegre, divertida y porque no decirlo agraciada. Siempre he tenido prioridad por realizar cualquier tipo de actividad física a cualquier otra cosa, simplemente porque me hace sentir vivo, activo, enérgico. He estudiado una carrera universitaria relacionado con lo que más me apasiona, el deporte. El verano pasado después de regresar de un viaje por Europa intentando escalar algunos de los fantásticos picos, estaba sentado en el sofá de casa con un isostar en la mano y no podía parar de pensar en lo vacía que estaba mi vida. Pese a conseguir todo lo que me he propuesto notaba que me faltaba algo. No me puedo quejar, trabajo en una gran marca deportiva que impera a nivel mundial. Tengo flexibilidad laboral con lo que puedo realizar varias tareas diarias. Soy un hombre muy activo, en todos los aspectos de mi vida. Tanto es así que no paro de buscar nuevos retos, nuevas ilusiones.
De repente sonó el teléfono y el director comercial me invitó a realizar un experimento cruzando el charco, en los estados unidos. Era una oportunidad única según me contó puesto que habían pensado en nuestra marca para participar en uno de los tres puestos asignados. No podíamos rechazar la oferta.
Soy un hombre independiente, vivo solo, sin pareja y aventurero, porque no? Al día siguiente a las nueve de la mañana estaba cogiendo un avión que sin yo saberlo me estaba llevando a un viaje sin retorno.
El experimento se realizaba en una universidad, no me sorprendió demasiado ya que trataba sobre algo relacionado con la realidad virtual y el mejor estudiante junto con el decano de la universidad lo realizaban. Me informaron sobre el fin de dicha prueba llamada "Proyecto DeLorean" y sus posibles efectos secundarios (que no presté demasiada atención ya que los nervios y las ganas de comenzar me estaban invadiendo).
Cuando me acompañaron a realizar la prueba me presentaron a dos hombres más. El primero que saludé se llamaba Daniel, y era de Madrid, y el segundo creo que se llamaba Nu Metal, los dos españoles!? Nos dió tiempo a compartir la experiencia ya que estuvimos toda la tarde juntos entre varias pruebas y entrevistas con el Decano y creador del experimento. Enseguida entablamos una pronta amistad, reímos mucho comentado lo enrevesado que estaba siendo todo. A última hora de la tarde iniciamos el experimento. Nos pusimos unas gafas de realidad virtual y nos conectaron todo tipo de cables por todo el cuerpo. Supongo que por lo largo que había sido el día me dormí muy rápido.
Cuando desperté no cabía en mi asombro. O estaba soñando o me encontraba en un serio problema. Miré a mi alrededor y habían cosas que no encajaban. Los coches eran largos y con formas redondas, la forma de vestir de la gente se antojaba antigua. Todo era demasiado Vintage. No encontraba a mis nuevos amigos, pesé a buscarlos con insistencia cundido por el pánico. Cuando giré por la primera calle vi un edificio grande que ponía "Boston Garden". No puede ser... Es el pabellón donde juegan los Boston Celtics- me comentó un señor muy simpático que hacía mención al partido de la serie de playoffs que iban a jugar los Celtics de Boston contra los Bulls de chicago de un tal Michael Jordan. Sabía que jugaban los Celtics en ese pabellón, pero se trasladaron en el 1995. En que año estábamos?
20 de abril del 1986 era la fecha. Etaba los 80, y no tenía ni idea de como volver. Aun así decidí entrar a ver el partido en el que el bueno de Jordan hizo un recital de baloncesto. El pánico se convirtió en nerviosismo y ansias por disfrutar del evento. Cuando saliera del recinto ya tendría tiempo de preocuparme por volver a casa y de buscar a mis amigos...



jueves, 12 de enero de 2017

El viaje de Daniel.

Mi nombre es Daniel Campillo, de Madrid. Tengo treinta y cinco años y he sido eterno estudiante de periodismo hasta que me expulsaron de la Universidad por mi bajo rendimiento. ¿O quizá fue por mi afición a la bebida y a las mujeres poco recomendables? Como sea, desde entonces malvivo escribiendo en folletines y derrochando el poco dinero de mi familia en espera a que una inspiración divina me devuelva al buen camino.
Como toda persona a la que le gusta escribir, pensé que un libro sería la mejor manera de exorcizar a mis fantasmas, así que me presenté voluntario para un experimento en una prestigiosa universidad americana creyendo que allí encontraría la fuente de mi historia. No me preguntéis cual era, los contratos de confidencialidad que nos hicieron firmar no parecían cosa de broma.
Estoy soltero, soy heterosexual y como buen escritor maldito sigo empapando mi teclado con whisky barato o, en ocasiones especiales, tequila de importación. Aparte de eso, no tengo ninguna enfermedad ni ningún rasgo destacable. No sé por qué me preguntaron todo esto en el formulario que rellené para acceder a las pruebas, pero en ese momento tampoco me importaba demasiado. Solo quería una experiencia enriquecedora sobre la que hablar en mis escritos. Y el pago prometido tampoco era un mal aliciente.
El proyecto DeLorean, se llamaba. No nos explicaron mucho sobre lo que se trataba. Algo de realidad virtual o así. Tampoco es que prestara mucha atención. Nos llevaron a un laboratorio en el que esperaba encontrarme con el famoso coche volador de Regreso al futuro, pero por lo visto lo del nombre no era más que una broma tonta. O eso pensaba en esos momentos.
Éramos tres, un tipo con aspecto de heavy llamado Ángel y otro hombre más. Ivan, creo que se llamaba. Nos pusimos unas gafas como esas de RV que se pusieron tan de moda hace unos años y nos conectaron un montón de cables por todo el cuerpo. Nos pidieron que nos tumbaramos en una especie de cámara estanca y nos hicieron dormir.
No sé qué ha sido de los demás. Estaba solo cuando me desperté, en un sitio que me costó reconocer. No porque no lo hubiese visto mil veces en imágenes, sino porque no era posible que estuviese allí. Me estoy refiriendo al Westwood Village Theatre, en Hollywood. Todo estaba lleno de focos y la multitud se amontonaba junto a la entrada, como si se preparase un gran estreno. Algunos de los focos iluminaban el cielo y dibujaban contra las nubes nocturnas, algo difuminada, la silueta de un murciélago. Me di cuenta de que casi todo el mundo vestían camisetas negras con el logotipo de Batman sobre el pecho.
No entendía lo que me estaba pasando hasta que un golpe de viento me acercó un diario abandonado y pude leer la portada:  hablaba de la Revuelta de la Plaza de Tiananmen, del éxito que estaba teniendo el disco Guns’n’Roses live y de la inminente llegada a Estados unidos de la Game Boy de Nintendo que estaba arrasando en Japón desde abril.
La fecha de la portada era de junio de 1989.
De alguna manera que lo alcanzo a comprender me había despertado en la California del 89. He viajado en el tiempo y no tengo ni idea ni de cómo ni de lo que ha sido de mis compañeros de experimento. Y mucho menos sé cómo hacer para regresar a mi época.
Ahora estoy empezando ya a asimilar lo sucedido, aunque la lógica de los hechos se escapa a mi comprensión. No sé cómo actuar ni cuáles deberían ser mis próximos pasos para poder volver a casa, pero, por lo pronto, voy a tratar de colarme en el estreno. No todos los días se tiene la oportunidad de estar en una premier de este calibre.

Después, ya veremos qué es lo que sucede…

Bienvenidos al Proyecto DeLorean.

En un futuro cercano, tres hombres se ofrecerán voluntariamente para someterse al estudio de un prototipo de cámaras de realidad aumentada con la esperanza de conseguir expandir sus mentes y aspirar a conocer una nueva dimensión.
Sus nombres son Daniel, Joe y Phil, y lo que no sabían es que sus conciencias viajarían a través del continuo espacio-tiempo y quedarían atrapados en algún lugar de la historia sin saber cómo regresar a su presente.
Ahora, mientras buscan la manera de aprender a dominar los saltos cuánticos y encontrar la forma de regresar a casa, estos tres hombres van a tener la oportunidad de ser testigos en primera persona de algunos acontecimientos fundamentales para conocer y comprender nuestra sociedad actual.

1985 y 1990 son los límites aparentes de sus viajes y regresar a su propia época su único objetivo. Pero hasta que eso suceda, van a convertirse en verdaderos y privilegiados "Testigos de la Historia". 
Aquí comienzan sus viajes...